El núcleo

El núcleo es una estructura esencial para el funcionamiento celular. Por lo general hay al menos un núcleo por célula, pero puede haber dos (células cardíacas) o más (células musculares esqueléticas).

La forma del núcleo varia, pudiendo ser esférico (linfocitos), plano (adipocitos), alargado (células del intestino), lobulado (glóbulos blancos), arriñonado (glóbulos blancos), etc. (Fig. 1).

Fig. 1: Tipos de núcleos. A, linfocito; B, célula intestinal; C, adipocito; D y E, glóbulos blancos.


También varia el tamaño del núcleo, por ejemplos en las células que almacenan lípidos (los adipocitos, Fig. 1 C) es muy pequeño, mientras que en los linfocitos (células de la sangre) (Fig. 1D) son tan grandes que ocupan prácticamente todo el citoplasma.

El núcleo, en las células eucariotas, se halla delimitado por una membrana nuclear, carioteca o nucleolema porosa que está comunicada con el retículo endoplasmático y que envuelve una porción de citoplasma, el carioplasma (Fig. 2 y Fig. 3) En el interior del núcleo puede haber uno o varios nucléolos.

Fig. 2: Núcleo visto al microcopio electrónico.

Fig. 3: Microfotografía electrónica de una levadura en donde se observa el núcleo.

 


El material genético de la célula, el ADN, el cual tiene información para sintetizar proteínas, las que a su vez son quienes controlan las distintas actividades celulares (reproducción, nutrición, transporte, sensibilidad, síntesis, etc.), también se halla en gran medida dentro del núcleo (se ha encontrado ADN en otros organelos celulares como por ejemplo en el mitocondrias y en los cloroplastos).

El núcleo realiza las funciones de control gracias a la fabricación de moléculas ricas en información, el ARN, el cual se forma a partir del ADN.

Son muy pocas las células que carecen de núcleo, como por ejemplo los glóbulos rojos, estas células pierden la capacidad de sintetizar proteínas y de reproducirse.