Linfocitos T

Los linfocitos T intervienen en la inmunidad mediada por células o inmunidad celular. Se generan a partir de células madre situadas en la médula ósea, luego, alrededor de la octava semana de desarrollo fetal, se dirigen por el torrente sanguíneo al timo en donde maduran, es decir aprenden a reconocer lo propio.
Los linfocitos, no son capaces de reconocer por sí solos a un antígeno, estos deben estar unidos a otras moléculas.
Los linfocitos T atacan a células infectadas por virus o a células cancerosas si las reconocen como tales.

Las células T no producen anticuerpos. Estas células poseen en sus membranas celulares receptores los que se unen a las células infectadas.

Hay tres tipos de linfocitos T:

  • citotóxicos o células T “killer”: cuya función es reconocer células propias infectadas con virus o que presenten otro tipo de anormalidad, básicamente detectan sustancias extrañas en la superficie de las células propias del cuerpo y las destruyen por lisis (Fig. 1).
  • linfocitos T coadyuvantes o “helper”: son los que ayudan en la estimulación de los linfocitos B y a otros linfocitos T en su respuesta frente a los antígenos. Al detectar a los antígenos secretan factores (sustancias químicas) que estimulan a los linfocitos B a que sintetizan anticuerpos y a los macrófagos para que fagociten (Fig. 1).
  • los linfocitos T supresores: cuya función aún no es muy bien conocida, pero se cree que suprimen la acción de los linfocitos B. Suprimen la acción de la respuesta inmune ante células propias.

 

Fig.1: Luego de que la célula eucariota es infectada por un virus, este se fragmenta dentro de ella y parte de ellos se ubican en la membrana de la célula (esto es vital para el virus ya que le permite reproducirse). Las células citotóxicas T detectan es anomalías en la membrana celular y se activan produciendo células de memoria, liberando linfoquinas y atrayendo hacia la célula infectada macrófagos para que la fagociten.