Arco y acto reflejo

El acto reflejo es el resultado de la coordinación rápida de las tres etapas en las que se fundamenta la fisiología del sistema nervioso: excitación, conducción y reacción.
Lo definiremos como la respuesta involuntaria e inmediata, que se produce en un órgano, al recibir energía nerviosa originada por un estímulo.
Para que se produzca un acto reflejo es necesario captar previamente el estímulo, conducir el impulso nervioso que aquel origina y, finalmente, ejecutar una respuesta.
El conjunto de estructuras anatómicas que median entre el receptor y el efector, se denomina arco reflejo, es decir, es el trayecto que recorre el impulso nervioso desde el receptor hasta el efector.
Los arcos reflejos se pueden clasificar en monosináticos o simple y en polisináticos o compuestos (Fig. 1 y Fig. 2). En el primer caso sólo actúan una neurona sensitiva y otra motora, mientras que en el segundo se intercalan entre las ya mencionadas, otras neuronas. Es decir que en un acto reflejo compuesto intervienen por lo menos tres neuronas: una sensitiva, una intercalar o de asociación y una motora.

Fig. 1: Arcos reflejos monosináptico o simple y polisináptico o compuesto.

Fig. 2: Animación que muestra un acto y arco reflejo simple.