Tacto

El sentido del tacto se localiza en la piel. La piel (Fig. 1) es una membrana que recubre todo el cuerpo y a nivel de las diferentes cavidades (fosas nasales, boca, oídos, etc.) se continua con el epitelio que las reviste.

Fig. 1: Fotografía de la piel vista al microscopio óptico.

Contiene numerosos receptores nerviosos adaptados a percibir estímulos térmicos, dolorosos y táctiles. Por tal motivo en la actualidad se habla de sentidos de la piel o cutáneos.

La piel consta de dos capas, una superficial, la epidermis y otra profunda, la dermis. La epidermis está formada por tejido epitelial estratificado plano queratinizado y carece de vasos sanguíneos, este epitelio está formado por varias capas o estratos. La dermis está constituida por tejido conectivo ordinario y se sitúa por debajo de la epidermis. Esta capa más profunda es muy vascularizada y nutre a la epidermis.

En la dermis se hallan las papilas dérmicas que en su interior contienen terminaciones nerviosas, los corpúsculos receptores.

Hay diferentes tipos de corpúsculos: corpúsculos de Pacini, de Ruffini de Meissner y de Krause (Fig. 2).

Fisiología del los sentidos de la piel

La función de la piel es la de proteger al cuerpo y servir de asiento a numerosas terminaciones nerviosas que captan estímulos táctiles, dolorosos y térmicos.

El tacto nos permite tener noción sobre el tamaño, consistencia, forma, caracteres de la superficie, etc. de un objeto. Los estímulos táctiles son recogidos preferentemente por las extremidades de los dedos; pero hay receptores distribuidos por todo el cuerpo.

Los corpúsculos son quienes perciben los diferentes estímulos:

corpúsculos de Krause: se hallan en la dermis y en la cavidad oral, son mecanorreceprores que detectan el frío y la presión.

corpúsculos de Meissner: perciben estímulos táctiles (presión, contacto), se localizan en la dermis, labios, genitales y pezones (Fig. 2 B).

corpúsculos de Pacini: detectan fuerzas mecánicas rápidamente modificables, como por ejemplo los estímulos vibratorios, se sitúan en la dermis, pleura, pezones, páncreas, articulaciones, tendones, pene, clítoris.

corpúsculos de genitales: responden a estímulos de presión y taco, se hallan en el pene, clítoris y pezones (Fig. 2 C)

Fig. 2: Corpúsculos tactiles. A, corpúsculo sensitivo; B, corpúsculo de Meissner; C, corpúsculos genitales; D, corpúsculo de Pacini.

La agudeza táctil se desarrolla ejercitándola, por ejemplo los ciegos que reconocen objetos y personas al tocarlos. Hay regiones de la piel con más agudeza táctil que otras, por ejemplo el máximo de agudeza táctil se halla en la punta de la lengua y el mínimo en el dorso del cuerpo.
La sensibilidad térmica comprende la sensibilidad con respecto al frío y al calor. Esta varía con los individuos, y en ellos según la región del cuerpo, la edad, la estación del año, etc. Los receptores del frío son los corpúsculos de Krause y los del calor los de Ruffini.
La sensibilidad dolorosa es producida por cualquier estímulo cuya acción sea persistente. Una presión pronunciada, un rayo de sol prolongado, el frío o el calor intensos, pueden actuar como estímulos dolorosos.
Los receptores del dolor son las terminaciones nerviosas libres que llegan hasta el citoplasma de células epidérmicas y dérmicas.