Sinapsis

Las neuronas, en la mayoría de los casos se vinculan por relaciones de proximidad, pues no llegan a tocarse, a esa unión funcional se la llama sinpasis.

Entre las neuronas que componen una sinpasis se estableciéndose entre ellas un espacio llamado intersináptico, que separa a las ramificaciones telendendrónicas de la neurona presináptica de las terminaciones dendríticas de la neurona postsináptica (Fig. 1).

En los bulbos terminales existen vesículas presinápticas con diversos tipos de sustancias químicas, algunas de las cuales se denominan mediadores o neurotransmisores químicos. Estos son producidos por los cuerpos de Nissl del soma neuronal, empaquetados por las vesículas del aparato de Golgi, y conducidos a lo largo del axón mediante neurofibrillas.
Al llegar el impulso nervioso a los botones terminales, provoca un desplazamiento de las vesículas presinápticas hasta la membrana neuronal y su posterior apertura. De este modo se vuelcan al espacio intersináptico los neurotrasmisores, los que se desplazan y acoplan a los repectores de membrana, situados en la membrana de la neurona postsináptica (Fig. 1). Este acoplamiento, provoca un fenómeno similar al producido por un estímulo, es decir permeabiliza la membrana al sodio, con lo cual se desencadenan los mecanismos de despolarización y la posterior conducción del impulso nervioso del mismo modo que ya se ha explicado anteriormente.

Fig. 1: Componentes de una sinpasis. La flecha azul indica el sentido del impulso nervioso.

Los neurotransmisores se clasifican en excitadores e inhibidores. Los primeros actúan en la forma descripta, permeabilizando la membrana de la neurona postsináptica al sodio, y son ejemplos de ellos la acetilcolina en el sistema nervioso central, periférico y autónomo parasimpático y la noradrenalina en el sistema nervioso autónomo simpático.
Los inhibidores refuerzan la impermeabilidad de la segunda neurona al sodio y, por lo tanto, evitan que ésta se active.
Estos inhibidores son fundamentales porque limitan el registro consciente de la enorme variedad de estímulos que actúan simultáneamente sobre nuestro organismo, permitiéndonos concentrar la atención sobre un número reducido de ellos.
Inmediatamente después de liberarse los mediadores, otras vesículas presinápticas vuelcan en el espacio sináptico enzimas destinadas al desdoblamiento de los acoplamientos entre neurotransmísores y receptores de membrana. Esto permite que una vez cumplida la función de los mediadores, esta actividad cese y queden libres los receptores postsinápticos para acoplarse a nuevos neurotransmisores. En otros casos las mismas vesículas presinápticas recuperan el neurotransmisor.
Otro tipo de sinapsis es la placa motora o sinapsis neuromuscular (Fig. 2), que se da entre una neurona y una fibra muscular. El mecanismo es similar al anterior, pero la finalidad es lograr la contracción del músculo.

Fig. 2: Placa motora. En B se observa un detalle de A.

De este modo el impulso nervioso ha cumplido con su misión, que es la de provocar la respuesta adecuada ante el estímulo que lo desencadenó.
No todas las respuestas consisten en respuestas musculares, como ya hemos visto, además de los músculos, las glándulas también se comportan como órganos efectores, manifestándose la respuesta a través de una secreción o liberación de sustancias.