Protección del sistema nervioso

El sistema nervioso central está constituido por el encéfalo y la médula espinal, la cual constituye el enlace entre el cerebro y el resto del cuerpo.
Tanto la médula espinal como el encéfalo son estructuras muy delicadas. En consecuencia, requieren de un sistema especial de protección, el cual está formado, desde afuera hacia adentro por: tejido óseo, líquido cefalorraquídeo y meninges (Fig. 1)

Fig. 1: Estructuras que protegen al sistema nervioso central.

a- Tejido óseo: los huesos del esqueleto axial, es decir el cráneo y la columna vertebral, que protegen al encéfalo y a la médula respectivamente.

b- Líquido cefalorraquídeo: este líquido funciona como un amortiguador contra posibles impactos mecánicos (golpes, caídas, etc.). El líquido cefalorraquídeo también circula por el interior del sistema nervioso central, ocupando los ventrículos en el encéfalo y el conducto del epéndimo en la médula, a través de los espacios localizados entre las meninges.

c- Meninges: son tres membranas de tejido conectivo que rodean al tejido nervioso. La más externa, la duramadre, que se halla en contacto con el hueso, es una lámina relativamente gruesa y resistente. Luego le sigue la aracnoides, la cual es muy delicada y se halla adherida a la superficie interna de la duramadre. En contacto con el tejido nervioso está la piamadre, la cual está íntimamente unida al encéfalo y la médula espinal. Entre estas dos últimas meninges circula además líquido cefalorraquídeo.